Ingredientes:
- 120 ml de vino tinto joven (Tempranillo, Garnacha o Syrah)
- 120 ml de gaseosa o refresco de limón
- 4 cubos de hielo macizo
- 1 rodaja de limón fresco
- 15 ml de vermut rojo (opcional)
Instrucciones:
- Enfría el recipiente. Introduce el vaso en el congelador unos 10 minutos antes. Nota: Un vaso frío evita que el hielo sufra un choque térmico y se derrita rápido.
- Coloca el hielo. Añade los 4 cubos de hielo macizo con cuidado. Deben llenar al menos dos tercios del vaso.
- Vierte el vino. Añade los 120 ml de vino tinto joven sobre el hielo. Nota: Verterlo primero permite que el vino se enfríe al contacto directo con el hielo.
- Incorpora el toque secreto. Si decides usarlo, añade los 15 ml de vermut rojo ahora. Notarás cómo el color se vuelve más profundo.
- Añade el elemento efervescente. Vierte los 120 ml de gaseosa o refresco de limón muy lentamente. Nota: Hazlo inclinando un poco el vaso para preservar el máximo de gas posible.
- Realiza la mezcla técnica. Introduce la cuchara hasta el fondo y haz un único movimiento ascendente suave. Basta con un giro para unificar sin desgasificar.
- Prepara el cítrico. Corta una rodaja de limón, dale un ligero giro sobre el vaso para liberar los aceites y déjala caer.
- El toque final. Si quieres ser un pro, frota el borde del vaso con otra piel de limón antes de servir. El aroma cítrico será lo primero que percibas.