Ingredientes:
- 300g de harina de repostería
- 250g de azúcar blanca extrafina
- 200g de mantequilla sin sal a 19°C
- 150ml de claras de huevo
- 120ml de suero de leche (buttermilk)
- 15ml de extracto de vainilla transparente
- 10g de polvos de hornear
- 5g de sal fina
- 200g de fresas frescas maduras para la reducción
- 20g de azúcar para la reducción
- 400ml de nata para montar (35% MG)
- 200g de queso mascarpone
- 80g de azúcar glass
- 100g de fresas frescas para decorar
Instrucciones:
- Precalienta el horno a 180°C (350°F). Engrasa dos moldes de 20 cm con mantequilla y harina.
- Tritura los 200g de fresas y llévalos a un cazo con los 20g de azúcar. Cocina a fuego medio 15 minutos hasta que espese y se reduzca a la mitad.
- Tamiza la harina, los polvos de hornear y la sal en un bol grande.
- Bate la mantequilla a 19°C con el azúcar 5 minutos hasta que esté pálida y muy cremosa.
- Incorpora las claras de huevo poco a poco, batiendo bien tras cada adición.
- Mezcla el suero de leche con la vainilla y la reducción de fresa ya fría.
- Añade los secos y los líquidos alternándolos, empezando y terminando con la harina.
- Divide la masa equitativamente entre los moldes preparados.
- Hornea 30 minutos hasta que al insertar un palillo este salga limpio.
- Deja enfriar en el molde 15 minutos antes de pasar a una rejilla.
- Bate la nata fría con el mascarpone y el azúcar glass hasta obtener picos firmes y sedosos.
- Cubre la primera capa de bizcocho con crema, añade trozos de fresas frescas y tapa con el segundo bizcocho.
- Decora el exterior con el resto de la crema y las fresas restantes.