Ingredientes:

  • 250 ml de leche entera
  • 50 g de mantequilla sin sal
  • 150 g de harina de trigo de todo uso tamizada
  • 4 huevos grandes (200 g)
  • 2 g de sal fina
  • 15 g de azúcar blanquilla para la masa
  • 5 g de ralladura de limón o naranja
  • 500 ml de aceite de girasol para freír
  • 100 g de azúcar para la cobertura
  • 15 g de canela en polvo

Instrucciones:

  1. En un cazo, vierte los 250 ml de leche, los 50 g de mantequilla, los 15 g de azúcar, la sal y la ralladura de limón. Calienta hasta que rompa a hervir.
  2. Vierte los 150 g de harina tamizada de golpe. Remueve con fuerza con una cuchara de madera.
  3. Cocina a fuego medio bajo durante 2 o 3 minutos hasta que la masa se desprenda de las paredes y forme una bola compacta.
  4. Pasa la masa a un bol y deja que temple unos 5 minutos. No añadas los huevos en caliente o se cocinarán.
  5. Añade el primer huevo. Bate enérgicamente hasta que se integre por completo. Al principio parecerá que la masa se corta, pero sigue batiendo hasta que esté brillante.
  6. Repite el proceso con los otros 3 huevos, uno a uno. Para cuando la masa forme un pico suave al levantar la cuchara.
  7. Calienta los 500 ml de aceite en un cazo profundo a 170°C. El aceite no debe humear.
  8. Con dos cucharas pequeñas, forma bolitas del tamaño de una nuez y déjalas caer en el aceite. No llenes demasiado el cazo, ya que triplicarán su tamaño.
  9. Fríe durante 4 o 5 minutos hasta que los buñuelos floten y doren uniformemente. Verás que se dan la vuelta solos si la masa es ligera.
  10. Saca con la espumadera y ponlos sobre papel absorbente solo unos segundos. Reboza inmediatamente en la mezcla de azúcar y canela mientras sigan calientes para que el azúcar se adhiera.