Ingredientes:

  • 4 pechugas de pollo, sin piel ni hueso (aproximadamente 150-180g cada una)
  • Sal y pimienta negra recién molida, al gusto
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra (15 ml)
  • 2 cucharadas de miel (30 ml)
  • 2 cucharadas de mostaza Dijon (30 ml)
  • 1 cucharadita de salsa Worcestershire (5 ml)
  • 225g de champiñones frescos, laminados
  • 2 cucharadas de mantequilla sin sal (30g)
  • 1/2 cebolla mediana, picada finamente
  • 4 rebanadas de bacon (tocino) ahumado, cortado en trozos pequeños
  • 150g de queso cheddar rallado
  • 1/4 taza de perejil fresco picado (opcional, para decorar)

Instrucciones:

  1. Precalentar el horno a 200°C (400°F).
  2. Salpimentar las pechugas de pollo.
  3. Calentar el aceite de oliva en la sartén a fuego medio-alto. Sellar las pechugas por ambos lados hasta que estén doradas.
  4. En un bol pequeño, mezclar la miel, la mostaza Dijon y la salsa Worcestershire.
  5. En la misma sartén, derretir la mantequilla. Añadir la cebolla picada y sofreír hasta que esté transparente. Agregar los champiñones laminados y saltear hasta que estén dorados.
  6. En otra sartén, freír los trozos de bacon hasta que estén crujientes. Escurrir el exceso de grasa en papel de cocina.
  7. Colocar las pechugas de pollo en la fuente para horno. Untar cada pechuga con la salsa de miel y mostaza. Cubrir con los champiñones salteados, el bacon crujiente y el queso cheddar rallado.
  8. Hornear durante 15-20 minutos, o hasta que el queso esté derretido y el pollo cocido.
  9. Espolvorear con perejil fresco picado (si se usa) y servir caliente.