Ingredientes:

  • 450g de fresas frescas maduras
  • 15ml de jugo de limón recién exprimido
  • 375g de harina de repostería baja en proteína
  • 350g de azúcar granulada fina
  • 15g de polvo de hornear
  • 3g de bicarbonato de sodio
  • 5g de sal fina
  • 225g de mantequilla sin sal fría y en cubos
  • 4 huevos grandes a temperatura ambiente
  • 120ml de buttermilk
  • 10ml de extracto puro de vainilla
  • 225g de queso crema en bloque frío
  • 115g de mantequilla sin sal a punto pomada
  • 500g de azúcar glass tamizada
  • 30ml del concentrado de fresa reducido

Instrucciones:

  1. Tritura los 450g de fresas con el jugo de limón y cocina a fuego medio hasta que espese y se reduzca a la mitad.
  2. Precalienta el horno a 180°C (350°F) y engrasa dos moldes redondos, colocando papel pergamino en el fondo para evitar desastres.
  3. En un bol grande, combina la harina, el azúcar, el polvo de hornear, el bicarbonato y la sal; añade los 225g de mantequilla fría en cubos. Bate hasta que parezca arena húmeda.
  4. En una jarra, mezcla el buttermilk, la vainilla y unos 120ml del concentrado de fresa ya frío.
  5. Añade los huevos uno a uno a la mezcla de harina, batiendo bien tras cada adición hasta que la masa se vea suave.
  6. Vierte la mezcla de buttermilk en tres partes, batiendo a velocidad baja hasta que no veas rastros blancos de harina.
  7. Divide la masa entre los moldes y hornea por 35 minutos hasta que un palillo salga limpio y seco.
  8. Deja reposar en los moldes 15 minutos antes de desmoldar sobre una rejilla. Deben estar completamente fríos antes de decorar.
  9. Bate el queso crema con la mantequilla pomada, añade el azúcar glass poco a poco y termina con los 30ml de concentrado de fresa sobrante hasta que esté firme y brillante.
  10. Coloca una capa de bizcocho, cubre con frosting, añade la segunda capa y decora el exterior con movimientos fluidos.