Ingredientes:
- 1 kg Fresas frescas (limpias, deshojadas y picadas)
- 750 g Azúcar granulada (blanca)
- 60 ml Zumo de limón fresco (aprox. 4 cucharadas soperas)
- Una pizca de sal (opcional)
Instrucciones:
- Lave suavemente las fresas. Retire las hojas y píquelas en trozos medianos (aprox. 1.5 cm). Recuerde que los trozos más pequeños dan una mermelada más uniforme.
- Coloque las fresas picadas, el azúcar granulada y el zumo de limón en una olla de fondo grueso. Revuelva bien para que el azúcar cubra toda la fruta. Deje reposar a temperatura ambiente durante al menos 1 hora (idealmente 2-3 horas o toda la noche en el refrigerador).
- Lleve la mezcla de fresas y azúcar a ebullición a fuego medio-alto, revolviendo constantemente para disolver el azúcar por completo y evitar que se pegue al fondo.
- Una vez que hierva vigorosamente (un hervor que no cesa al revolver), baje un poco el fuego a medio-alto. Debe seguir hirviendo burbujeante. Cocine, revolviendo ocasionalmente para evitar que se pegue.
- Se formará una espuma rosada en la superficie; retire esta espuma con una espumadera o cuchara. Esto asegura una mermelada final más cristalina y brillante.
- Cocine hasta que la mermelada alcance el punto clave de 105°C (221°F) en el termómetro de cocina. Alternativamente, realice la prueba del plato frío: coloque media cucharadita de mermelada caliente en un plato congelado; si al empujarla con el dedo la mermelada se arruga ligeramente, está lista.
- Una vez alcanzado el punto de gelificación, retire la olla inmediatamente del fuego. Deje reposar 5 minutos para que el hervor se calme y la fruta se distribuya uniformemente.
- Vierta cuidadosamente la mermelada caliente en los frascos de vidrio previamente esterilizados, dejando un espacio libre de 1 cm (½ pulgada) en la parte superior.
- Limpie bien los bordes de los frascos y ciérrelos herméticamente con sus tapas.
- Para conservación a largo plazo, procese los frascos sellados en baño María por 10 minutos. Deje enfriar completamente antes de etiquetar y almacenar. Almacene en un lugar fresco y oscuro.