Ingredientes:
- 1 kg de mejillones frescos
- 0.5 vaso de vino blanco seco
- 1 hoja de laurel
- 150 ml de aceite de oliva virgen extra
- 75 ml de vinagre de Jerez
- 4 dientes de ajo morado
- 1 cucharada sopera de pimentón de la Vera
- 1 ramita de tomillo fresco
- 10 granos de pimienta negra entera
- 1 pizca de sal marina
Instrucciones:
- Limpia los mejillones bajo agua fría eliminando las barbas con un tirón seco hacia la parte estrecha de la concha. Pon la cazuela al fuego con el vino blanco y la hoja de laurel. Cuando rompa a hervir, añade los mejillones, tapa y espera 3 minutos hasta que veas que todas las conchas se han abocanado.
- Retira los mejillones a una fuente y desecha los que no se hayan abierto. Separa la carne de la concha con cuidado para no romperla. Nota: Reservar un cuarto de vaso del líquido de cocción filtrado para potenciar el escabeche.
- En una sartén limpia, calienta los 150 ml de aceite de oliva a fuego medio. Añade los 4 dientes de ajo laminados y cocínalos hasta que doren ligeramente y suelten su perfume sin llegar a quemarse.
- Retira la sartén del fuego para bajar la temperatura. Incorpora la pimienta negra y la ramita de tomillo fresco. Deja que aromaticen el aceite durante 1 minuto.
- Añade la cucharada de pimentón de la Vera al aceite templado. Remueve rápidamente con una cuchara de madera hasta que el aceite adquiera un color rojo rubí intenso. Nota: El calor residual es suficiente para cocinar el pimentón sin quemarlo.
- Vierte los 75 ml de vinagre de Jerez sobre la mezcla de aceite y pimentón. Ten cuidado con las salpicaduras. Añade también el poco de líquido de cocción reservado. Siente cómo el aroma ácido se vuelve complejo al mezclarse con el ahumado.
- Coloca los mejillones limpios en un recipiente de cristal o cerámica. Vierte el escabeche caliente sobre ellos, asegurándote de que queden completamente sumergidos.
- Deja que la mezcla alcance la temperatura ambiente antes de tapar el recipiente. Introduce en la nevera y olvida los mejillones por al menos 12 horas hasta que el sabor haya penetrado en el corazón del marisco.