Ingredientes:

  • 1 kg de mejillones frescos de batea
  • 100 ml de vino blanco seco (Albariño o Ribeiro)
  • 1 hoja de laurel
  • 2 dientes de ajo picados finamente
  • 1 cebolla blanca grande picada en brunoise
  • 1 cucharada sopera de harina de trigo
  • 1 cucharadita de pimentón de la Vera
  • 200 ml de tomate triturado natural
  • 1 guindilla de cayena
  • 30 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 1 ramillete de perejil fresco recién picado

Instrucciones:

  1. Limpiar los mejillones bajo el grifo de agua fría, retirando las barbas (bisos) tirando hacia la parte estrecha y raspando impurezas con un cuchillo.
  2. En una olla grande, verter el vino blanco y la hoja de laurel. Cuando hierva, añadir los mejillones y tapar para abrirlos al vapor. Retirar los mejillones conforme se abran.
  3. Filtrar el líquido resultante de la apertura de los mejillones con un colador de malla fina o filtro de café para eliminar restos de arena y reservar.
  4. En una sartén amplia con aceite de oliva, sofreír el ajo, la cebolla y la guindilla a fuego lento hasta que la cebolla esté traslúcida y madurada.
  5. Añadir la cucharada de harina y cocinar durante 1-2 minutos para eliminar el sabor a crudo. Incorporar el pimentón de la Vera, remover rápido y añadir inmediatamente el tomate triturado para que no se queme el pimentón.
  6. Verter el caldo reservado de los mejillones a la sartén. Cocinar a fuego medio-alto removiendo hasta que la salsa emulsione y espese gracias al almidón de la harina.
  7. Introducir los mejillones (opcionalmente retirando una de las conchas) en la salsa, calentar un minuto para integrar sabores y servir con perejil fresco picado por encima.