Ingredientes:

  • 500 g de calabacín
  • 100 g de queso parmesano rallado
  • 50 g de queso mozzarella rallado
  • 1 huevo grande
  • 60 g de pan rallado fino
  • 5 g de sal fina
  • 2 g de pimienta negra molida
  • 2 g de ajo en polvo
  • 100 g de harina de trigo
  • 2 huevos batidos
  • 200 g de pan rallado
  • 500 ml de aceite de oliva virgen extra

Instrucciones:

  1. Rallar el calabacín con el rallador medio.
  2. Colocar la pulpa en un paño limpio y presionar con fuerza durante 2 minutos. Criterio de éxito: La pulpa debe sentirse seca al tacto, no pegajosa.
  3. Mezclar en un bol el calabacín escurrido con el parmesano, la mozzarella, el huevo, los 60 g de pan rallado y las especias.
  4. Amasar con las manos hasta que la mezcla sea homogénea y puedas formar bolas sin que se desarmen.
  5. Formar cilindros o bolas del tamaño de una nuez.
  6. Colocar las bolas en una bandeja con papel horno y refrigerar 60 minutos. Nota: Esto es lo que evita que se deshagan.
  7. Pasar cada unidad por harina, sacudiendo el exceso para que no quede una capa gruesa.
  8. Sumergir en el huevo batido y cubrir con el pan rallado, presionando ligeramente con los dedos.
  9. Calentar el aceite a 180 °C. Según datos de [Serious Eats](https://www.seriouseats.com), mantener esta temperatura es vital para evitar que el alimento absorba grasa.
  10. Freír las Croquetas de calabacín durante 3-4 minutos hasta que veas un color dorado caoba.